- Pequeña! - dijo con una sonrisa perfecta en su rostro.
- Hola! - exclamé yo, la verdad, no había pensado un apodo para el, de hecho, me gustaba su nombre.
- Recuerdas que me contaste que te sentías un poco mal?
- Si, creo que me dará gripe...
- Bueno, para eso...te traje esto - dijo mientras metía sus manos en su mochila para buscar algo-
- Qué es?
- Cierra los ojos...
- Pero...dime que es... por favor - supliqué.
- Pero...cierra tus ojos - dijo divertido por mi expresión, suspiré.
- Está bien.
Cerré los ojos y sentía sus manos frías en mi rostro y en mi hombro, algo envolvió mi cuello.
- Ábrelos - Al abrir mis ojos, vi una bufanda de color celeste, de lana.
- Es linda - Sonreí, realmente nunca nadie había hecho un gesto así por mi.
- Si, lo es... - Me devolvió la sonrisa.
- También tengo algo para ti... - Abrí mi mochila en busca de la carpeta que contenía, mi primer acto cursi.
- Ten - Se lo entregué, creo que...yo, debía estar sonrojada, pues, había un cosquilleo en mis mejillas, que, no dejaban que yo parara de sonreír.
- Qué es? -dijo desdoblando el papel-
- Léelo - Sonreí ingenua, inocente como casi nadie era.
- Bien - El sonrió emocionado, lo que ayudo a que yo me ruborice más, había causado una enorme sonrisa a la persona que más amo.
- Me...me encantó!!! -gritó, haciendo que todos los estudiantes y ciertos profesores nos vean.
- M-me-me alegro - Tartamudeé, el me ponía nerviosa, demasiado nerviosa.
En la clase, el profesor de Lengua y Literatura faltó, y a mi, se me ocurrió escribir una carta de amor, era la primera vez que escribía una, y no me esperaba que Jinxx me recibiera de esa manera, realmente, levantó mi ego, me alegró el día.
- Bueno, creo que es tiempo, de caminar...no crees? -dije cubriendo mis manos con las mangas de mi sudadera.
- Tienes razón, interrumpimos el paso - Dijo divertido, de hecho, ahora que me daba cuenta, todos estaban en grupos, conversando, comprando algo, o preguntando la tarea.
- Pues...vamos - Le sonreí tímida.
- Eres tan tierna mi amor - Me sonrió enternecido, el hacía eso con cada acción que yo realizaba, yo lo enternecía y el me enamoraba.
Ahora caía en cuenta, que, realmente me había enamorado de el, era irónico pensar en que, días antes, yo pensaba en jugar con el.
Me había perdido tanto en mis pensamientos, que solo sentí la mano fría de Jinxx sobre mi mejilla, me estaba acercando a el, y, por instinto, giré mi rostro, tenía razón, el iba a besarme...
- Que sucede? - Lo dijo en un tono de decepción, que resonó en mis oídos.
- Es que... - No dije nada, me daba vergüenza decirle.
- Que sucede? - Dijo ahora preocupado.
- Mejor vayámonos - Comencé a caminar apresurado, confiando ciegamente en que el me seguiría, y así lo hizo, doblamos en la esquina hacia la derecha, ninguno de los dos pronunciaba palabra alguna, hasta que luego de unos pasos más el me detuvo, tomándome por mi muñeca.
- Mi amor, que pasó? - Miró directamente a mis ojos, sonaba preocupado.
- No es nada es solo que... - Otra vez me paré en seco.
- Qué sucede? - Hizo una pausa - Ven, mejor vamos a sentarnos...
Comenzó a caminar y yo lo seguí, me coloqué a su lado y el me miró, me sonrió amable, llegamos a un agradable parque, lleno de verde césped, frondosos árboles y felices y unidas familias, nos sentamos bajo un gran árbol.
- No crees que es lindo el lu...? - lo interrumpí, el debía saberlo, aun que, creo que, yo lo estaba exagerando.
- Espera! - se sorprendió, creo que también lo asuste, quería reír, pero no.
- No he dado, nunca jamás! mi primer beso!
Cubrí mi rostro con mis manos, las cuales estaban cubiertas con las mangas de mi sudadera, que cubría mi cuerpo, como, cualquier sudadera, de pronto, me dí cuenta, que estaba divagando, lo curioso, es que no me había quitado las manos de mi rostro, mire por entre mis dedos.
- En serio no lo has dado? -parecía emocionado, cabe resaltar que yo podía compararlo con un niño en juguetería, no me quitaba las manos todavía, tenía un, extraño presentimiento, el rió divertido.
- Quita tus manos
- No
- Ay! por favor quítalas - Rogó.
- No - Dije ya riendo, me agrada estar con el.
- Al menos bájalas - dijo fingiendo estar enojado, pero se notaba que estaba al borde de la risa.
Bajé mis manos dejando mi cerquillo a la vista, me repitió que las bajara, las baje hasta dejar ver mis ojos, repetimos esa acción dos veces más, hasta que mis manos prácticamente solo cubrían mis labios y mi barbilla.
- Bájalas - Me miró desafiante y divertido, entonces volví a cubrir todo mi rostro con mis manos, el rió sonoramente, su risa, es demasiado linda, escuché que rió.
- Amor -dijo divertido, sentí que me tomó por mis muñecas, apartó mis manos de mis rostro.
Creo que, no había manera de que mis ojos se abran más de lo que ya estaban, sentí algo, suave y frío, sobre mis labios y de pronto, me di cuenta que mi primer beso, no pudo haber estado mejor, coloqué mis manos en su cuello, el en cambio tomó mi cintura y me apegó un poco a el, entonces nos separamos.
- Ya tienes tu primer beso - Me sonrió, una sonrisa que me hipnotizo.
- M-m-me besaste... -tartamudeé.
- Y volveré a hacerlo, millones de veces, por que me encantó hacerlo.
Me quede atónita, en serio, no creía que lo haría, ahora si, no pararía de sonreír en días, semanas, quizá meses...
- Qué es?
- Cierra los ojos...
- Pero...dime que es... por favor - supliqué.
- Pero...cierra tus ojos - dijo divertido por mi expresión, suspiré.
- Está bien.
Cerré los ojos y sentía sus manos frías en mi rostro y en mi hombro, algo envolvió mi cuello.
- Ábrelos - Al abrir mis ojos, vi una bufanda de color celeste, de lana.
- Es linda - Sonreí, realmente nunca nadie había hecho un gesto así por mi.
- Si, lo es... - Me devolvió la sonrisa.
- También tengo algo para ti... - Abrí mi mochila en busca de la carpeta que contenía, mi primer acto cursi.
- Ten - Se lo entregué, creo que...yo, debía estar sonrojada, pues, había un cosquilleo en mis mejillas, que, no dejaban que yo parara de sonreír.
- Qué es? -dijo desdoblando el papel-
- Léelo - Sonreí ingenua, inocente como casi nadie era.
- Bien - El sonrió emocionado, lo que ayudo a que yo me ruborice más, había causado una enorme sonrisa a la persona que más amo.
- Me...me encantó!!! -gritó, haciendo que todos los estudiantes y ciertos profesores nos vean.
- M-me-me alegro - Tartamudeé, el me ponía nerviosa, demasiado nerviosa.
En la clase, el profesor de Lengua y Literatura faltó, y a mi, se me ocurrió escribir una carta de amor, era la primera vez que escribía una, y no me esperaba que Jinxx me recibiera de esa manera, realmente, levantó mi ego, me alegró el día.
- Bueno, creo que es tiempo, de caminar...no crees? -dije cubriendo mis manos con las mangas de mi sudadera.
- Tienes razón, interrumpimos el paso - Dijo divertido, de hecho, ahora que me daba cuenta, todos estaban en grupos, conversando, comprando algo, o preguntando la tarea.
- Pues...vamos - Le sonreí tímida.
- Eres tan tierna mi amor - Me sonrió enternecido, el hacía eso con cada acción que yo realizaba, yo lo enternecía y el me enamoraba.
Ahora caía en cuenta, que, realmente me había enamorado de el, era irónico pensar en que, días antes, yo pensaba en jugar con el.
Me había perdido tanto en mis pensamientos, que solo sentí la mano fría de Jinxx sobre mi mejilla, me estaba acercando a el, y, por instinto, giré mi rostro, tenía razón, el iba a besarme...
- Que sucede? - Lo dijo en un tono de decepción, que resonó en mis oídos.
- Es que... - No dije nada, me daba vergüenza decirle.
- Que sucede? - Dijo ahora preocupado.
- Mejor vayámonos - Comencé a caminar apresurado, confiando ciegamente en que el me seguiría, y así lo hizo, doblamos en la esquina hacia la derecha, ninguno de los dos pronunciaba palabra alguna, hasta que luego de unos pasos más el me detuvo, tomándome por mi muñeca.
- Mi amor, que pasó? - Miró directamente a mis ojos, sonaba preocupado.
- No es nada es solo que... - Otra vez me paré en seco.
- Qué sucede? - Hizo una pausa - Ven, mejor vamos a sentarnos...
Comenzó a caminar y yo lo seguí, me coloqué a su lado y el me miró, me sonrió amable, llegamos a un agradable parque, lleno de verde césped, frondosos árboles y felices y unidas familias, nos sentamos bajo un gran árbol.
- No crees que es lindo el lu...? - lo interrumpí, el debía saberlo, aun que, creo que, yo lo estaba exagerando.
- Espera! - se sorprendió, creo que también lo asuste, quería reír, pero no.
- No he dado, nunca jamás! mi primer beso!
Cubrí mi rostro con mis manos, las cuales estaban cubiertas con las mangas de mi sudadera, que cubría mi cuerpo, como, cualquier sudadera, de pronto, me dí cuenta, que estaba divagando, lo curioso, es que no me había quitado las manos de mi rostro, mire por entre mis dedos.
- En serio no lo has dado? -parecía emocionado, cabe resaltar que yo podía compararlo con un niño en juguetería, no me quitaba las manos todavía, tenía un, extraño presentimiento, el rió divertido.
- Quita tus manos
- No
- Ay! por favor quítalas - Rogó.
- No - Dije ya riendo, me agrada estar con el.
- Al menos bájalas - dijo fingiendo estar enojado, pero se notaba que estaba al borde de la risa.
Bajé mis manos dejando mi cerquillo a la vista, me repitió que las bajara, las baje hasta dejar ver mis ojos, repetimos esa acción dos veces más, hasta que mis manos prácticamente solo cubrían mis labios y mi barbilla.
- Bájalas - Me miró desafiante y divertido, entonces volví a cubrir todo mi rostro con mis manos, el rió sonoramente, su risa, es demasiado linda, escuché que rió.
- Amor -dijo divertido, sentí que me tomó por mis muñecas, apartó mis manos de mis rostro.
Creo que, no había manera de que mis ojos se abran más de lo que ya estaban, sentí algo, suave y frío, sobre mis labios y de pronto, me di cuenta que mi primer beso, no pudo haber estado mejor, coloqué mis manos en su cuello, el en cambio tomó mi cintura y me apegó un poco a el, entonces nos separamos.
- Ya tienes tu primer beso - Me sonrió, una sonrisa que me hipnotizo.
- M-m-me besaste... -tartamudeé.
- Y volveré a hacerlo, millones de veces, por que me encantó hacerlo.
Me quede atónita, en serio, no creía que lo haría, ahora si, no pararía de sonreír en días, semanas, quizá meses...
No hay comentarios:
Publicar un comentario